Hipopotamos de tiempo

Ser caballo es muy emocionante. Cuando alguien exclama: "¡Tan sólo soy un ser humano!", existencialmente está suspirando: "¡No soy un caballo! No en esta vida; a buen seguro, si la hubiese, tampoco lo seré en otra. Y ya ni aspiraría a ser un caballo de agua: un hipopótamo".

Entre la «idea» del caballo y el animal que todo el mundo conoce existe tan sólo una relación abstracta. Dicho más precisamente, esta idea no tiene en sí misma nada que recuerde al caballo.